Saltar al contenido
CierroTraspaso

Cerrar un negocio online

Te ahorras el local, pero aparecen tres cosas nuevas: suscripciones que siguen cobrando, la base de datos y las cuentas que no son tuyas.

· 9 min de lectura

Persona preparando pedidos en cajas junto a un portátil y un perchero de ropa.
En esta página7 apartados

Cerrar un negocio online parece más fácil porque no hay que devolver llaves ni avisar a un casero. Y en parte lo es: te ahorras el capítulo más caro de cualquier cierre, que es el local.

Pero aparecen tres cosas que un negocio de calle no tiene: suscripciones que siguen cobrando después de que apagues la web, una base de datos de clientes que no puedes limitarte a borrar, y cuentas de plataforma que no son tuyas y no se venden.

Lo que te ahorras

No hay contrato de arrendamiento, así que no hay preaviso, ni fianza que reclamar, ni penalización por salir antes, ni la subida del 20 % del artículo 32.2 de la Ley de Arrendamientos Urbanos. Todo el bloque de cerrar el negocio y dejar el local se cae de tu lista.

Tampoco suele haber licencia de actividad municipal, salvo que tengas almacén propio. Y el stock, si trabajas con dropshipping o bajo demanda, puede ser cero.

Lo que no se ahorra: las bajas censal y del RETA, con sus mismos plazos, y el IVA. La checklist de baja de autónomo los calcula desde tu fecha de cese.

Lo primero: las suscripciones

Es el error que cuesta dinero real durante meses, porque nadie las cancela y todas se renuevan solas.

Haz la lista mirando el extracto bancario de los últimos doce meses, no la memoria. Siempre aparecen tres o cuatro que habías olvidado.

Lo habitual en una tienda online:

  • Hosting, dominio y certificado
  • Plataforma de comercio, con su cuota mensual y sus aplicaciones
  • Pasarela de pago
  • Correo profesional y almacenamiento
  • Herramientas de correo masivo, analítica, diseño y facturación
  • Publicidad con presupuesto diario activo

El dominio, no lo canceles todavía. Déjalo renovado un año más, aunque la web esté apagada. Sigue siendo la dirección de tu correo y la referencia de clientes antiguos, y recuperarlo después de que caduque es imposible si alguien se lo queda.

  1. 1

    Parar ventas

    Día uno

    Catálogo cerrado y publicidad apagada

  2. 2

    Cumplir lo abierto

    2 a 6 semanas

    Pedidos en curso, devoluciones y garantías

  3. 3

    Cancelar y decidir

    Después

    Suscripciones, y qué pasa con los datos

  4. 4

    Bajas

    3 días y 1 mes

    RETA y censo, con sus plazos de siempre

Fíjate en el orden: cancelar las suscripciones va después de cumplir los pedidos, no antes. Si apagas la pasarela de pago con devoluciones pendientes, no puedes devolver el dinero, y eso son reclamaciones.

Los pedidos y las devoluciones que quedan abiertos

Cerrar no extingue lo que ya vendiste. Dos plazos siguen corriendo:

El desistimiento. El comprador tiene catorce días naturales desde que recibe el producto para devolverlo sin dar explicaciones, y tú tienes catorce días desde que lo sabes para devolverle el dinero, incluidos los gastos de envío ordinarios. Ese reloj no se para porque hayas cerrado la web.

La garantía. Los productos vendidos siguen cubiertos durante el plazo legal, que es largo. Cerrar el negocio no te libera frente al consumidor.

En la práctica: deja la pasarela de pago activa unas semanas más, guarda los datos de las ventas y las facturas de tus proveedores, y pon en la web un aviso con una dirección de contacto que funcione de verdad. Una tienda que desaparece con pedidos abiertos es la receta de una reclamación de consumo.

Los datos de los clientes

Aquí está la obligación que más se salta, y la que tiene sanciones más serias.

Tu base de clientes es un fichero de datos personales, y al cerrar hay que decidir qué pasa con él. Solo hay dos respuestas válidas:

Suprimirlo, que es lo que corresponde si cierras del todo. Pero no puedes borrar sin más: hay datos que estás obligado a conservar por la normativa fiscal y mercantil —las facturas, con lo que llevan dentro— durante los plazos legales. Lo que se hace es bloquearlos: dejarlos a disposición exclusiva de la Administración y los tribunales durante el plazo de prescripción, y suprimir todo lo demás.

Cederlo, si vendes el negocio. Entonces es una cesión de datos y hay que informar a los clientes del cambio de responsable.

Lo que no vale: dejar la base en un disco duro en un cajón, ni exportarla a tu correo personal «por si acaso», ni seguir mandando newsletters de otro proyecto a esa lista. Eso último es la infracción más común y la más denunciada.

Y cancela las cuentas de las herramientas donde vivan los datos —el correo masivo, el CRM, la analítica—, porque mientras existan, sigues siendo responsable de ellos.

Lo que se puede vender, y lo que no

Cerrar no siempre es la mejor idea. Un negocio online tiene activos que valen dinero por separado, y venderlos puede dar más que apagarlo.

Vale dinero: el dominio, sobre todo si es corto o de sector; la marca, si está registrada; el contenido y el posicionamiento acumulado; la lista de suscriptores, si el consentimiento permite la cesión.

No es tuyo y no se vende: las cuentas de los grandes marketplaces. Las condiciones de Amazon, Etsy o eBay prohíben transferir la cuenta, y con ella se va la valoración y el histórico de ventas, que suele ser el activo más valioso. Un comprador que crea estar comprando eso se lleva un disgusto, y tú una reclamación.

Las redes sociales están en medio: transferirlas técnicamente es posible, pero las condiciones de la plataforma mandan y algunas lo prohíben.

El IVA, si vendías fuera de España

Si vendías a consumidores de otros países de la Unión Europea y estabas dado de alta en la ventanilla única del IVA, ese registro tiene su propia baja y sus propias declaraciones pendientes. Darse de baja del censo español no cierra automáticamente ese régimen.

Y si tenías almacén o stock en otro país —lo habitual con la logística de algunos marketplaces—, puede haber registros de IVA locales abiertos. Cerrarlos lleva tiempo y suele exigir un representante fiscal allí.

La lista corta

  1. Extracto bancario de doce meses para listar todas las suscripciones.
  2. Cumple primero los pedidos, devoluciones y garantías abiertos.
  3. Deja la pasarela de pago viva hasta que se cierre el último reembolso.
  4. Renueva el dominio un año más, aunque apagues la web.
  5. Decide qué pasa con los datos: suprimir con bloqueo, o ceder informando.
  6. No cuentes con vender la cuenta del marketplace: no es tuya.
  7. Cierra los registros de IVA de otros países, si los tienes.
  8. Bajas del RETA y censal, con sus plazos de siempre.

Y si el negocio funciona pero tú ya no quieres seguir, mira antes cuánto vale: la calculadora del valor de un traspaso sirve igual, tomando como equipamiento los activos digitales.


Esta guía es información general sobre el cierre de negocios en línea, no asesoramiento jurídico ni fiscal. Las obligaciones de protección de datos, las condiciones de cada plataforma y los registros de IVA en otros países dependen de tu caso; contrástalos con un abogado o una gestoría.

Preguntas frecuentes

¿Tengo que cancelar el dominio al cerrar la tienda online?

Al contrario: déjalo renovado un año más aunque apagues la web. Sigue siendo la dirección de tu correo y la referencia de clientes antiguos con pedidos o garantías abiertas, y si caduca y alguien lo registra, recuperarlo es prácticamente imposible. Lo que sí hay que cancelar es todo lo demás, y la forma de no dejarse nada es revisar el extracto bancario de doce meses en lugar de tirar de memoria.

¿Qué hago con la base de datos de clientes al cerrar?

Solo hay dos respuestas válidas. Suprimirla, que es lo que corresponde si cierras del todo, pero con bloqueo: los datos que la normativa fiscal y mercantil obliga a conservar quedan a disposición exclusiva de la Administración y los tribunales durante el plazo de prescripción, y el resto se suprime. O cederla, si vendes el negocio, informando a los clientes del cambio de responsable. Lo que no vale es guardarla «por si acaso» ni reutilizarla para otro proyecto.

¿Puedo vender mi cuenta de Amazon o Etsy con el negocio?

No. Las condiciones de los grandes marketplaces prohíben transferir la cuenta, y con ella se va la valoración y el histórico de ventas, que suele ser el activo más valioso de una tienda online. Lo que sí se puede vender por separado es el dominio, la marca registrada, el contenido con su posicionamiento y la lista de suscriptores si el consentimiento permite la cesión.

¿Qué pasa con las devoluciones pendientes si cierro la web?

Siguen corriendo. El comprador tiene catorce días naturales desde que recibe el producto para desistir, y tú catorce desde que lo sabes para devolverle el dinero con los gastos de envío ordinarios. Por eso el orden importa: cumple primero los pedidos y reembolsos abiertos y cancela las suscripciones después. Si apagas la pasarela de pago con devoluciones pendientes, no puedes devolver el dinero.